sábado, 27 de septiembre de 2014

domingo, 21 de septiembre de 2014

La insoportable levedad de ser yo

Bien. El plan era empezar mañana, pero dado que el Imperio bizantino me ha mareado, he decidido hacerlo en este mismo momento.

Mientras buscaba ideas para cambiar el link de este maravilloso blog (espero noten el sarcasmo), me topé con una lectura que me pareció muy, muy bonita. Sigo sin saber cómo.

Aquí la tenemos:
Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos. —El mundo es eso —reveló—. Un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.
Me hace pensar en lo que soy, en lo que quiero ser y en lo que no. Lamentablemente, todas son incoherencias... De vez en cuando, en lo más profundo de mi mente, aparece la idea de que quizás solo soy una tonta niña peleando contra problemas inexistentes, creados por ella misma. Y apuesto a que es verdad. ¿Qué más, si no? Estoy cargando con la insoportable levedad del ser.
Con la insoportable levedad de ser yo.

Y sí, tal vez esté exagerando, es lo único que hago. Por supuesto. Niña, no hagas esto. No hagas lo otro. Cállate. Déjalo. Cálmate. Cállate. Déjalo. Cállate. Cállate. Cállate. 

Cálmate. 



Buenos días/ Buenas tardes/ Buenas noches

Desde que OhLife decidió arruinar mi vida (al crearme una cuenta y al desactivar la misma página), he decidido regresar. Trato de encontrar algún motivo válido, pero todas las ideas concluyen en una sola: necesito desahogarme. 
Sinceramente, no sé cómo hacerlo. Me refiero a que sale naturalmente, como respirar: inhalar y exhalar, rápida e inconscientemente. Otro problema sería el qué escribir aquí, pero supongo que lo resolveremos pronto. (En mi mente lo estoy convirtiendo en un diario).

Eso era todo, creo...

Adiós.