Esta no es una carta de suicidio.
Oh, por supuesto que no. ¿Quién creería semejante cosa? ¡Nadie! ¡Para nada!
¡No! ¡Nunca!
Simplemente quería escribir esto. No explicaré y no lo intentaré, tampoco.
Dioses, qué complicado. Qué difícil.
El cielo está azul, las nubes están quietas y el sol brilla. ¿Qué más podría
pedir?
No, no me interesa en lo más mínimo. ¡A la mierda todo! ¡Que les jodan!
Y bueno… No habría nada más que decir, sinceramente.
No puedo expresar este sentimiento.
No puedo, no puedo, no puedo, no puedo, no puedo, no puedo, no puedo, no puedo,
no puedo.
En fin, ¿en qué estábamos?
Oh, claro, sí, como usted diga, señor.
¡Soy feliz! ¡Estoy triste! Qué buena vida, amigo. Qué fantástico.
Estoy hecha de incoherencias, ¿algo más por decir?
Quiero irme. Quiero huir. Quiero dejarlos.
Por siempre, por siempre. Por mil eternidades.
¿Por favor?
Uf, me siento genial. Nunca me sentí tan viva.
Solo una pequeña humana; pequeña, pequeña, humana, pequeña, humana, pequeña.
Oigan, podría ser feliz. Podría serlo. Realmente, podría.
18/04/14