miércoles, 30 de octubre de 2013

Invierno y otoño,
qué rápido pasa el tiempo.
Parece que todo lo desmorono,
oh, de verdad lo siento.

Palabras que no quise decir,
salieron de lo más profundo
de mí.
No quiero dejarte ir,
me hundo, me hundo
no puedo librarme de ti.

Aún recuerdo la vez que me miraste.
Me miraste directamente a los ojos, y estos no podían dar crédito a lo que veían.

Tus ojos, oh, tus ojos
atraparon al mar en ellos,
un mar congelado lleno de sueños.
Una nebulosa de sentimientos,
una constelación de amor
que cerrados
suplicaban perdón.




Agua salada caía sobre mí, pero también me daba fuerzas para vivir.
Quisiera ser agua, cristalina y transparente, donde las personas de alma pura se reflejen.
Quisiera ser tierra, para guiar las pisadas hacia caminos donde de dudas se dejen.
Quisiera ser árbol, para que la suave brisa y el fuerte viento pasen sobre mí y los demás piensen
"qué bella es la naturaleza";
y que nunca se alejen.