Aún recuerdo la vez que me miraste.
Me miraste directamente a los ojos, y estos no podían dar crédito a lo que veían.
Tus ojos, oh, tus ojos
atraparon al mar en ellos,
un mar congelado lleno de sueños.
Una nebulosa de sentimientos,
una constelación de amor
que cerrados
suplicaban perdón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario